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viernes, 17 de diciembre de 2010

Estaré pensando en tí.

-Me asusta perderte...-confesé al fin.
Miré la arena mojada por un momento, preguntándome si hacía bien en decirle. Un segundo después, mis ojos se encontr
aron con los suyos.
-Eso no va a pasar, Sam.-extendió su mano hasta poder acariciar mi mejilla con ella-.Estarás en mi mente a cada minuto. Cada segundo que pase, estaré pensando en tí. Lo prometo.
Mis labios se curvaron en una me
dia sonrisa, débil y frágil, mientras que él se acercaba
lentamente hacia mí. Envolvió con uno de sus brazos mi cintura, y mi cabeza descansó en su hombro.
-Te amo.-susurré con la vista perdida en la maravillosa luna llena que se hizo notar en el cielo azul.
Sentí sus labios apoyados en mi cabeza y otra sonrisa se asomó en mi rostro.
Pronto, mi celular comenzó a sonar. Lo tomé co
n una mano, sin moverme de al lado del chico que me acompañaba. Tan solo quería aprovechar cada segundo que nos quedaba para estar a su lado.
Comencé a leer el mensaje de texto que me había enviado mi hermano, avisándome que ya era hora de partir a casa.
Suspiré y volví la vista hacia él, con la angustia apoderándose de mis ojos.
-Ya es hora. -dije. Posó su mirada en la mía y juntos nos paramos para encaminarnos a la casa, que se encontraba tan solo unas dos c
uadras de distancia.
Caminamos en silencio hasta llegar junto al auto donde
mis padres nos esperaban.
Mi hermano, ya estaba dentro del coche y miraba por la ventanilla contraria a donde nosotros nos ubicábamos.
Cuando estuvimos frente a mis padres, mi mamá presionó los labios y, junto con mi padre, subieron al auto. Volteé para quedar mirando al maravilloso muchacho que se encontraba a mi lado y mis ojos
se llenaron de lágrimas. En silencio, abracé su cintura con mis brazos, al tiempo que él m
e envolvía por
la espalda.
-Voy a extrañarte m
ucho.-susurré con los ojos vidriosos. Hundí mi cabeza en su pecho, y me aferré aún más a él.
-También yo.-me separó de él con cautela para quedar mirando mis ojos-.Te amo, S
am. Jamás olvides eso, ¿si?
Acercó su rostro al mío c
on delicadeza, en un intento de tomar todo cuanto pudiera de aquel momento. Cuando nuestros labios se unieron, solo quería que todo fuese así por siempre. En medio de aquel beso, una parte de mí, era totalmente consciente de lo que pasaría luego, y mi rostro quedó empapado en lágrimas debido a eso.
Al apartarme de él, ya era momento de volver a casa. Subí al auto, mientras que él nos observaba avanzar desde afuera. Cerré los ojos y me dejé caer en el asiento, negando con mi cabeza. Negando en mi mente que todo aquello estuviera pasando en verdad.
Me dí la vuelta para verlo por última vez cuando el auto arran
có, y cuando lo perdí de vista, tomé de mi bolso de mano mi cuaderno. Una nota, plegada en cuatro, me aguardaba en la primera página de éste.
Me sequé las lágrimas del rostro y con prisa la abrí:



----------------------------------------------Fin-----------------------------------------------

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